Colecciones
Colecciones
Redefinir la relación entre el cuerpo, la memoria y el textil a partir de una premisa fundamental: entender las prendas no solo como materia prima, sino como una segunda piel. Piezas con historia, habitadas por personas que las cuidaron, las usaron y luego pensaron en su circularidad.
Estas piezas dialogan entre sí para transformarse en nuevos diseños basados en su forma original. A través de la superposición de capas, la propuesta visibiliza la pertenencia a una misma «familia» textil. Una camisa, un vestido y un tapado dejan de ser simplemente prendas para representar a la niña, a la madre, a la abuela o a la hermana, tejiendo un relato visual sobre el afecto, la convivencia y los vínculos cotidianos.
Esta colección busca una nueva forma de aproximación a las prendas recirculadas a partir de un patrón que permite reconstruir con la menor cantidad de cortes posible, logrando que cada pieza se vincule con otra para formar un todo mediante un enfoque de cero desperdicio (zero waste).
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Una posibilidad infinita del vínculo,
soltarse para alcanzar al otro,
tender una mano, ofrecer un abrazo.
Un acto de cobijo, entregar un abrigo.
Ser, al mismo tiempo, un tejido completo,
un hilo que decide soltarse para volver a unir.
Vivir juntas, ser juntas.
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Dirección. creativa Juliana Garcia Bello
Fotografía. Mariana Pacho Lopez
Modelo. Belen Rossib
Asistencia. Barbara Asprella y Anastasiya Karasevich
Bahía Cucharita, Tierra del Fuego, Argentina
Dirección creativa. Juliana Garcia Bello
Fotografía. Mariana Pacho Lopez
Modelo. Mile
Asistencia. Anastasiya Karasevich y Santiago Candelo
Cabo Domingo, Tierra del Fuego, Argentina
Una colección inspirada en las primeras expediciones a la Isla Grande de Tierra del Fuego. Memorias que evocan el cuerpo frente a la intemperie y la necesidad primaria de transformar lo que tenemos en refugio: una nueva piel textil.
Cada prenda está construida a partir de camisas que se superponen en capas, formando abrigos pesados que envuelven y protegen del clima austral. Los frunces anclan las piezas al cuerpo, impidiendo que el viento se filtre, mientras arandelas, sogas y cordones amarran, articulan y sostienen cada estructura. Los botones de cerámica antiguos evocan las piedras pulidas por el mar, como vestigios de una historia que el agua y el tiempo modelaron. Esta colección habla de la historia de Tierra del Fuego, de las formas de habitar el cuerpo y el territorio. Nos invita a aprender de lo cercano, de la sabiduría del lugar que nos dio origen. Reafirma el valor de trabajar con lo existente y de transformar lo que tenemos en lo necesario.
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El vértigo de vivir por algo más grande que uno mismo.
La inteligencia humana que inventa recursos cuando ya no queda nada.
El viento cortante.
La noche polar sin fin.
El mar que inmortaliza la fragilidad del hombre frente a la naturaleza.
Lo que ya existe se superpone y protege:
un ejercicio de supervivencia.
El instinto que nos impulsa a seguir,
un fuego vital.
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Fotógrafa. Mariana Pacho Lopez
Modelo. Eva Vazquez
Asistente de Fotografía. Barbara Asprella
Asistente de vestuario. Valentin Bernard
Idea creativa y estilismo. Juliana Garcia Bello
Calzado. Tari Zapatos
Video. Victoria Miquelestorena
Fotos. Mariana Pacho Lopez
Modelo. Nara
Asistencia. Justina Altube
thercollective.com / talapparel.com
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Isleña surge del archivo familiar y de la práctica constante de recolección de prendas donadas que pertenecieron a otras personas. Cada prenda recibida guarda una historia. A veces, una sola pieza puede despertar un recuerdo: un portal a la memoria.
Recolectar la misma prenda puede llevar años. Desde los inicios de la marca se fueron juntando camisas y textiles que evocaban aquellos tejidos de los años noventa. De ese hallazgo nace Isleña, una colección que recupera la memoria, el vestir y el cotidiano de la Isla Grande de Tierra del Fuego.
El primer diseño se inspira en un vestido que la madre de la diseñadora confeccionó en 1997: una prenda de líneas simples, hecha con un textil de lana gruesa, mangas largas y un cierre en el cuello. Dentro del archivo fotográfico, una imagen a orillas del Lago Fagnano muestra a su madre con un abrigo realizado a partir de una manta vieja: un recuerdo que representa la esencia misma del upcycling.
De esta colección nace también un libro de arte, donde dibujos técnicos, secuencias, fotografías y pensamientos dan continuidad a los saberes transmitidos de generación en generación.Cuerpo, abrigo, hogar, paisaje.
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Foto. Mariana Pacho Lopez
Asistente. Eli
Modelo. Josephine
Studio. Somos Malmo
Una colección creada a partir del acto de unir. Dos o más prendas se encuentran para dar origen a una nueva forma. Cada costura conserva la memoria de lo que fue, y una línea de algodón las enlaza en un mismo cuerpo. Esta colección habla de la unión: entre materiales, entre personas, entre historias. De cómo cada pieza puede ser un punto de conexión entre tiempos, lugares y afectos distintos. Al unirse, las prendas conforman un nuevo relato que revela lo invisible: la fuerza del vínculo y la continuidad de lo humano. El encuentro también sucede entre cuerpos que comparten un mismo espacio, que se reconocen, se acompañan y se sostienen.
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Foto. Mariana Pacho Lopez
Asistente de vestuario. Eli
Ellas. @mff_o_o @nas.kobets @mmicamateo @guadaamoran @anabella.villalba
Estudio. Somos Malmo
Asistencia. Lule Romera, Justina Tube
Una colección creada en Arnhem, Países Bajos, nuestro nuevo hogar. Recibimos donaciones de nuestros vecinos y seleccionamos prendas de uso cotidiano —camisas, jeans— junto con objetos cargados de historia, como manteles. A partir de ellos, diseñamos prendas simples y cómodas. La deconstrucción de prendas se hizo en combinación con algodón crudo, resultando ropa para estar en casa, trabajar o disfrutar del tiempo libre.
Una reflexión sobre las tipologías esenciales y la relación entre el cuerpo, el abrigo y el entorno.
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Video. Santiago Candelo
Una colección creada junto a mi abuela Dora, en el comedor de su casa. En cada encuentro pensábamos y confeccionábamos prendas reutilizando la ropa que recibíamos de los vecinos de Villa Elvira, La Plata. De ese proceso nació un patrón de upcycling que permitió dar forma a una metodología propia.
La colección se inspira en la infancia y en la relación que mantuvimos a la distancia, enviándonos encomiendas entre La Plata y Río Grande, Tierra del Fuego durante los años 90s. Dentro de esas cajas viajaban regalos hechos a mano: prendas confeccionadas con textiles en desuso, un pañuelo con flores, un trozo de torta de vainilla, una servilleta bordada, una carta escrita a mano y todo el perfume de la casa de mi abuela Dora. Una colección que habla del vinculo con los objetos, de lo cotidiano y del gesto de transformar lo que ya existe en algo nuevo, lleno de memoria.
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¨Mi abuela ha sido un ejemplo poderoso para mí —todo lo que sé del oficio lo aprendí de ella. Me enseñó a reutilizar lo que ya existe: como esas prendas que me enviaba por correo, hechas a partir de otras que ya no se usaban, o como cuando preparaba buñuelos de arroz con el arroz que había sobrado. La abuela Dora nació hace 78 años en La Plata, Argentina. Nació en el campo, cerca del río, y vivió toda su vida en el mismo lugar. Tal vez eso diga mucho de su forma de ser.
Una tarde de verano, cuando tenía unos ocho años, la vi remendando su bolsa de las compras. Me miró y me dijo: “Siempre hay que tener una aguja colchonera a mano, sirve para arreglar desde un zapato hasta una cartera.” Ese consejo me acompaña hasta hoy. Para ella, reparar era darle un nuevo uso a las cosas, prolongar su vida útil, pensar de manera sustentable.
Cuando voy a visitarla a tomar mate, la observo cortar pedacitos de tela y deshilacharlos para hacer una servilleta, o transformar una botella descartada en una maceta.
Ella me dio las herramientas para relacionarme con el mundo desde la modestia, el respeto y el amor. Esos gestos son los que me construyeron como soy. Por eso, cada vez que pienso en hacer ropa, primero pienso en toda la ropa que ya existe.
Quise que hiciéramos esta colección juntas, en parte como una forma de agradecerle, pero también como un homenaje y una muestra de admiración hacia ella. Comenzamos a reunirnos en su casa. En cada encuentro sacábamos del bolso algunas prendas usadas, las desarmábamos, y las reconstruíamos como un collage para darles un nuevo sentido.Cada pieza que hicimos juntas habla de su universo doméstico: los repasadores estampados, las cortinas blancas, los manteles a cuadros, sus soleros de entrecasa y su vida cotidiana. Esta colección se siente como una tarta de manzana recién salida del horno de la abuela Dora.¨
Juliana García Bello, septiembre de 2017. La Plata, Buenos Aires, Argentina.
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Foto. Santiago Candelo
Ella. Cintia Ferra
Serigrafia. RAD Estudio Lab
Calzado. Teva
Espacio. Vivero 58, La Plata, ARG